miércoles, 10 de marzo de 2021

 

 

TRAS EL TELON DE PANA

Dejé mi cerveza y le dije a Ara, un querido amigo, que me iba al baño, dos pisos hacia arriba. El baño era moderno, rectilíneo, aburrido. Al entrar descubrí que la música cambiaba, ya no se escuchaba ese viejo tema de Duran Duran, sino que por suerte mientras meaba en la pared de azulejos blancos y celestes sonaba un tema de Imagine Dragons, que hizo que mi estadía sanitaria se convirtiera en una amena visita.

Al salir, al atravesar las cortinas de pana desgastadas por las infinitas manos, la música te llevaba a otras botellas que ya se habían vaciado en la triste pared de un bar consumido por otros tiempos que yo no reconocía o no quería reconocer.

Apenas existían cuatro mesas, en una estábamos nosotros tomando la última cerveza fría y atendidos por una moza delgadísima y simpática, tan delgada que pensamos que sufría de alguna enfermedad que la hacia adelgazar. En el fondo existía un escenario que alguna vez había permitido hacer karaoke y al costado casi a oscuras permanecía una barra que anticipaba unas estanterías colmadas de botellas vacías. Recordamos El Mariposa y la Hesperidina; el gin tonic, el séptimo regimiento, esas bebidas que están en cualquier lugar del universo. Luego nos reímos a carcajadas cuando comenzó a sonar un viejo tema de Modern Talking. Me levante y me acerque al que hacía las veces de metre y disc jockey.

La noche tendía a ser inolvidable y sin embargo por esas cosas del destino, en unos segundos nos encontramos en una situación desconcertante .

Comenzaba a sonar la inigualable flauta de Ian Anderson, cosa que nos pareció una verdadera locura, mientras que detrás nuestro entró una pareja de jóvenes – no más de veinte años – de aspecto desaliñado. La chica se sentó mientras el pibe permaneció de pie, mirándola con desprecio. La flaca se acerco para atenderlos , creo que pidieron también una cerveza. El joven se fue al baño y la mina saco un atado de cigarrillos de la campera de jean que llevaba puesta. Lo encendió, no era un bar en el que algunas indiscreciones como fumar estaban realmente prohibidas. Nos miramos con Ara había algo que no andaba bien, el aire estaba enrarecida, la música se escuchaba lejana y en nuestros vasos había un oscuro liquido viscoso y caliente.

-          ¿Nos vamos? – le pregunté sabiendo que íbamos a estar de acuerdo.

-          Dale – me contestó levantándose de su silla.

En esas sale el pibe del baño rengueando y le dice a la chica:

-          Esta vez se fueron al carajo, mira como me quedo la pierna.

Mientras se arremangaba el pantalón no pudimos dejar de observar como le corría la sangre y  le manchaba su zapatilla.

Nos quedamos inmóviles,  nuestra huida se quedo olvidada.

Se nos acerco la moza y nos dijo con la mejor sonrisa que podía esbozar su angulosa cara

-          Miren que no somos vampiros…

No sabíamos que contestarle y Ara se me adelantó riendo también

-          Nosotros tampoco – le dijo

-          Bueno entonces tomen un poco – nos dijo señalando nuestros vasos – Esta fresquita fresquita – concluyó dándose vuelta para ir a hablar con el chico.

 

No nos dijimos nada, dejamos los vasos sobre la mesa de madera y nos dispusimos a irnos. Estábamos en eso cuando se nos cruza  el DJ y nos dice bebiendo un trago sanguinolento

-          Justo iba a poner Eurythmics

 

Improvise una excusa

-          Lo que pasa es que mi hermana esta por parir y vamos para su casa a ayudarla

-          Mi hermana también dijo Ara, en realidad somos hermanos y la hermana embarazada es la misma que la de el…

-          Es la verdad, un gusto y nos vemos prontito… - dije yo.

-          No pueden irse – nos dijo ya esta vez serio.

El hombre cerro la puerta de entrada y nos indicó que volviéramos a sentarnos. Nos sentamos. Llame a la moza.

-          ¿No tenés algo de vodka para ponerle? – le dije resignado.

-          Ay sii! – me contestó- tipo bloody Mary vas a hacer, que copado – siguió mientras se daba vuelta para ir a buscar una vieja botella.

Un rato después nos dejaron en libertad, nos habíamos tomado los vasos que nos ofrecieron, si queríamos más había que pagarlos. Les dijimos que habíamos salido con poco dinero.

-          Donde esta el taxi – le pregunte a Ara.

-          Acá a la vuelta – me contesto- avisale que se deje ver.

Desde la esquina saludamos a Don Antra el taxista, nos subimos.

-          ¿A dónde señores? – nos dijo ajustándose su ridícula gorrita.

-          A “Delta- 2” por favor – le contestamos al unísono.

Comenzamos a ascender 

TRAS EL TELON DE PANA

Dejé mi cerveza y le dije a Ara, un querido amigo, que me iba al baño, dos pisos hacia arriba. El baño era moderno, rectilíneo, aburrido. Al entrar descubrí que la música cambiaba, ya no se escuchaba ese viejo tema de Duran Duran, sino que por suerte mientras meaba en la pared de azulejos blancos y celestes sonaba un tema de Imagine Dragons, que hizo que mi estadía sanitaria se convirtiera en una amena visita.

Al salir, al atravesar las cortinas de pana desgastadas por las infinitas manos, la música te llevaba a otras botellas que ya se habían vaciado en la triste pared de un bar consumido por otros tiempos que yo no reconocía o no quería reconocer.

Apenas existían cuatro mesas, en una estábamos nosotros tomando la última cerveza fría y atendidos por una moza delgadísima y simpática, tan delgada que pensamos que sufría de alguna enfermedad que la hacia adelgazar. En el fondo existía un escenario que alguna vez había permitido hacer karaoke y al costado casi a oscuras permanecía una barra que anticipaba unas estanterías colmadas de botellas vacías. Recordamos El Mariposa y la Hesperidina; el gin tonic, el séptimo regimiento, esas bebidas que están en cualquier lugar del universo. Luego nos reímos a carcajadas cuando comenzó a sonar un viejo tema de Modern Talking. Me levante y me acerque al que hacía las veces de metre y disc jockey.

La noche tendía a ser inolvidable y sin embargo por esas cosas del destino, en unos segundos nos encontramos en una situación desconcertante .

Comenzaba a sonar la inigualable flauta de Ian Anderson, cosa que nos pareció una verdadera locura, mientras que detrás nuestro entró una pareja de jóvenes – no más de veinte años – de aspecto desaliñado. La chica se sentó mientras el pibe permaneció de pie, mirándola con desprecio. La flaca se acerco para atenderlos , creo que pidieron también una cerveza. El joven se fue al baño y la mina saco un atado de cigarrillos de la campera de jean que llevaba puesta. Lo encendió, no era un bar en el que algunas indiscreciones como fumar estaban realmente prohibidas. Nos miramos con Ara había algo que no andaba bien, el aire estaba enrarecida, la música se escuchaba lejana y en nuestros vasos había un oscuro liquido viscoso y caliente.

-          ¿Nos vamos? – le pregunté sabiendo que íbamos a estar de acuerdo.

-          Dale – me contestó levantándose de su silla.

En esas sale el pibe del baño rengueando y le dice a la chica:

-          Esta vez se fueron al carajo, mira como me quedo la pierna.

Mientras se arremangaba el pantalón no pudimos dejar de observar como le corría la sangre y  le manchaba su zapatilla.

Nos quedamos inmóviles,  nuestra huida se quedo olvidada.

Se nos acerco la moza y nos dijo con la mejor sonrisa que podía esbozar su angulosa cara

-          Miren que no somos vampiros…

No sabíamos que contestarle y Ara se me adelantó riendo también

-          Nosotros tampoco – le dijo

-          Bueno entonces tomen un poco – nos dijo señalando nuestros vasos – Esta fresquita fresquita – concluyó dándose vuelta para ir a hablar con el chico.

 

No nos dijimos nada, dejamos los vasos sobre la mesa de madera y nos dispusimos a irnos. Estábamos en eso cuando se nos cruza  el DJ y nos dice bebiendo un trago sanguinolento

-          Justo iba a poner Eurythmics

 

Improvise una excusa

-          Lo que pasa es que mi hermana esta por parir y vamos para su casa a ayudarla

-          Mi hermana también dijo Ara, en realidad somos hermanos y la hermana embarazada es la misma que la de el…

-          Es la verdad, un gusto y nos vemos prontito… - dije yo.

-          No pueden irse – nos dijo ya esta vez serio.

El hombre cerro la puerta de entrada y nos indicó que volviéramos a sentarnos. Nos sentamos. Llame a la moza.

-          ¿No tenés algo de vodka para ponerle? – le dije resignado.

-          Ay sii! – me contestó- tipo bloody Mary vas a hacer, que copado – siguió mientras se daba vuelta para ir a buscar una vieja botella.

Un rato después nos dejaron en libertad, nos habíamos tomado los vasos que nos ofrecieron, si queríamos más había que pagarlos. Les dijimos que habíamos salido con poco dinero.

-          Donde esta el taxi – le pregunte a Ara.

-          Acá a la vuelta – me contesto- avisale que se deje ver.

Desde la esquina saludamos a Don Antra el taxista, nos subimos.

-          ¿A dónde señores? – nos dijo ajustándose su ridícula gorrita.

-          A “Delta- 2” por favor – le contestamos al unísono.

Comenzamos a ascender y mientras atravesábamos las ultimas nubes le dije a Ara con el afán de volver a conversar

-          No te preocupes, a este planeta no volvemos mas.

-          Seguro – me dijo comenzando a sonreír – ¡Están todos locos!

 

Cuando atravesamos la atmósfera, nos dormimos, el viaje era largo y al otro día había que ir a trabajar.

 

Alejandro Barletta

  

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