TRAS EL TELON DE PANA
Dejé mi cerveza y le dije a Ara, un querido
amigo, que me iba al baño, dos pisos hacia arriba. El baño era moderno, rectilíneo,
aburrido. Al entrar descubrí que la música cambiaba, ya no se escuchaba ese
viejo tema de Duran Duran, sino que por suerte mientras meaba en la pared de
azulejos blancos y celestes sonaba un tema de Imagine Dragons, que hizo que mi estadía
sanitaria se convirtiera en una amena visita.
Al salir, al atravesar las cortinas de pana
desgastadas por las infinitas manos, la música te llevaba a otras botellas que
ya se habían vaciado en la triste pared de un bar consumido por otros tiempos
que yo no reconocía o no quería reconocer.
Apenas existían cuatro mesas, en una estábamos
nosotros tomando la última cerveza fría y atendidos por una moza delgadísima y simpática,
tan delgada que pensamos que sufría de alguna enfermedad que la hacia
adelgazar. En el fondo existía un escenario que alguna vez había permitido
hacer karaoke y al costado casi a oscuras permanecía una barra que anticipaba
unas estanterías colmadas de botellas vacías. Recordamos El Mariposa y la
Hesperidina; el gin tonic, el séptimo regimiento, esas bebidas que están en
cualquier lugar del universo. Luego nos reímos a carcajadas cuando comenzó a
sonar un viejo tema de Modern Talking. Me levante y me acerque al que hacía las
veces de metre y disc jockey.
La noche tendía a ser inolvidable y sin
embargo por esas cosas del destino, en unos segundos nos encontramos en una situación
desconcertante .
Comenzaba a sonar la inigualable flauta de Ian
Anderson, cosa que nos pareció una verdadera locura, mientras que detrás
nuestro entró una pareja de jóvenes – no más de veinte años – de aspecto
desaliñado. La chica se sentó mientras el pibe permaneció de pie, mirándola con
desprecio. La flaca se acerco para atenderlos , creo que pidieron también una
cerveza. El joven se fue al baño y la mina saco un atado de cigarrillos de la
campera de jean que llevaba puesta. Lo encendió, no era un bar en el que
algunas indiscreciones como fumar estaban realmente prohibidas. Nos miramos con
Ara había algo que no andaba bien, el aire estaba enrarecida, la música se
escuchaba lejana y en nuestros vasos había un oscuro liquido viscoso y
caliente.
-
¿Nos vamos? – le pregunté
sabiendo que íbamos a estar de acuerdo.
-
Dale – me contestó levantándose
de su silla.
En esas sale el pibe del baño rengueando y
le dice a la chica:
-
Esta vez se fueron al carajo,
mira como me quedo la pierna.
Mientras se arremangaba el pantalón no
pudimos dejar de observar como le corría la sangre y le manchaba su zapatilla.
Nos quedamos inmóviles, nuestra huida se quedo olvidada.
Se nos acerco la moza y nos dijo con la
mejor sonrisa que podía esbozar su angulosa cara
-
Miren que no somos vampiros…
No sabíamos que
contestarle y Ara se me adelantó riendo también
-
Nosotros tampoco – le dijo
-
Bueno entonces tomen un poco –
nos dijo señalando nuestros vasos – Esta fresquita fresquita – concluyó dándose
vuelta para ir a hablar con el chico.
No nos dijimos nada, dejamos
los vasos sobre la mesa de madera y nos dispusimos a irnos. Estábamos en eso
cuando se nos cruza el DJ y nos dice
bebiendo un trago sanguinolento
-
Justo iba a poner Eurythmics
Improvise una excusa
-
Lo que pasa es que mi hermana
esta por parir y vamos para su casa a ayudarla
-
Mi hermana también dijo Ara, en
realidad somos hermanos y la hermana embarazada es la misma que la de el…
-
Es la verdad, un gusto y nos
vemos prontito… - dije yo.
-
No pueden irse – nos dijo ya
esta vez serio.
El hombre cerro
la puerta de entrada y nos indicó que volviéramos a sentarnos. Nos sentamos.
Llame a la moza.
-
¿No tenés algo de vodka para
ponerle? – le dije resignado.
-
Ay sii! – me contestó- tipo
bloody Mary vas a hacer, que copado – siguió mientras se daba vuelta para ir a
buscar una vieja botella.
Un rato después nos
dejaron en libertad, nos habíamos tomado los vasos que nos ofrecieron, si queríamos
más había que pagarlos. Les dijimos que habíamos salido con poco dinero.
-
Donde esta el taxi – le
pregunte a Ara.
-
Acá a la vuelta – me contesto- avisale
que se deje ver.
Desde la esquina
saludamos a Don Antra el taxista, nos subimos.
-
¿A dónde señores? – nos dijo ajustándose
su ridícula gorrita.
-
A “Delta- 2” por favor – le
contestamos al unísono.
Comenzamos a ascender
TRAS EL TELON DE PANA
Dejé mi cerveza y le dije a Ara, un querido
amigo, que me iba al baño, dos pisos hacia arriba. El baño era moderno, rectilíneo,
aburrido. Al entrar descubrí que la música cambiaba, ya no se escuchaba ese
viejo tema de Duran Duran, sino que por suerte mientras meaba en la pared de
azulejos blancos y celestes sonaba un tema de Imagine Dragons, que hizo que mi estadía
sanitaria se convirtiera en una amena visita.
Al salir, al atravesar las cortinas de pana
desgastadas por las infinitas manos, la música te llevaba a otras botellas que
ya se habían vaciado en la triste pared de un bar consumido por otros tiempos
que yo no reconocía o no quería reconocer.
Apenas existían cuatro mesas, en una estábamos
nosotros tomando la última cerveza fría y atendidos por una moza delgadísima y simpática,
tan delgada que pensamos que sufría de alguna enfermedad que la hacia
adelgazar. En el fondo existía un escenario que alguna vez había permitido
hacer karaoke y al costado casi a oscuras permanecía una barra que anticipaba
unas estanterías colmadas de botellas vacías. Recordamos El Mariposa y la
Hesperidina; el gin tonic, el séptimo regimiento, esas bebidas que están en
cualquier lugar del universo. Luego nos reímos a carcajadas cuando comenzó a
sonar un viejo tema de Modern Talking. Me levante y me acerque al que hacía las
veces de metre y disc jockey.
La noche tendía a ser inolvidable y sin
embargo por esas cosas del destino, en unos segundos nos encontramos en una situación
desconcertante .
Comenzaba a sonar la inigualable flauta de Ian
Anderson, cosa que nos pareció una verdadera locura, mientras que detrás
nuestro entró una pareja de jóvenes – no más de veinte años – de aspecto
desaliñado. La chica se sentó mientras el pibe permaneció de pie, mirándola con
desprecio. La flaca se acerco para atenderlos , creo que pidieron también una
cerveza. El joven se fue al baño y la mina saco un atado de cigarrillos de la
campera de jean que llevaba puesta. Lo encendió, no era un bar en el que
algunas indiscreciones como fumar estaban realmente prohibidas. Nos miramos con
Ara había algo que no andaba bien, el aire estaba enrarecida, la música se
escuchaba lejana y en nuestros vasos había un oscuro liquido viscoso y
caliente.
-
¿Nos vamos? – le pregunté
sabiendo que íbamos a estar de acuerdo.
-
Dale – me contestó levantándose
de su silla.
En esas sale el pibe del baño rengueando y
le dice a la chica:
-
Esta vez se fueron al carajo,
mira como me quedo la pierna.
Mientras se arremangaba el pantalón no
pudimos dejar de observar como le corría la sangre y le manchaba su zapatilla.
Nos quedamos inmóviles, nuestra huida se quedo olvidada.
Se nos acerco la moza y nos dijo con la
mejor sonrisa que podía esbozar su angulosa cara
-
Miren que no somos vampiros…
No sabíamos que
contestarle y Ara se me adelantó riendo también
-
Nosotros tampoco – le dijo
-
Bueno entonces tomen un poco –
nos dijo señalando nuestros vasos – Esta fresquita fresquita – concluyó dándose
vuelta para ir a hablar con el chico.
No nos dijimos nada, dejamos
los vasos sobre la mesa de madera y nos dispusimos a irnos. Estábamos en eso
cuando se nos cruza el DJ y nos dice
bebiendo un trago sanguinolento
-
Justo iba a poner Eurythmics
Improvise una excusa
-
Lo que pasa es que mi hermana
esta por parir y vamos para su casa a ayudarla
-
Mi hermana también dijo Ara, en
realidad somos hermanos y la hermana embarazada es la misma que la de el…
-
Es la verdad, un gusto y nos
vemos prontito… - dije yo.
-
No pueden irse – nos dijo ya
esta vez serio.
El hombre cerro
la puerta de entrada y nos indicó que volviéramos a sentarnos. Nos sentamos.
Llame a la moza.
-
¿No tenés algo de vodka para
ponerle? – le dije resignado.
-
Ay sii! – me contestó- tipo
bloody Mary vas a hacer, que copado – siguió mientras se daba vuelta para ir a
buscar una vieja botella.
Un rato después nos
dejaron en libertad, nos habíamos tomado los vasos que nos ofrecieron, si queríamos
más había que pagarlos. Les dijimos que habíamos salido con poco dinero.
-
Donde esta el taxi – le
pregunte a Ara.
-
Acá a la vuelta – me contesto- avisale
que se deje ver.
Desde la esquina
saludamos a Don Antra el taxista, nos subimos.
-
¿A dónde señores? – nos dijo ajustándose
su ridícula gorrita.
-
A “Delta- 2” por favor – le
contestamos al unísono.
Comenzamos a
ascender y mientras atravesábamos las ultimas nubes le dije a Ara con el afán
de volver a conversar
-
No te preocupes, a este planeta
no volvemos mas.
-
Seguro – me dijo comenzando a sonreír
– ¡Están todos locos!
Cuando atravesamos la
atmósfera, nos dormimos, el viaje era largo y al otro día había que ir a
trabajar.
Alejandro Barletta
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